Perú se posiciona en el mapa de energías limpias con proyectos de hidrógeno verde

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Lima, enero de 2026.- El hidrógeno verde se consolida como uno de los vectores energéticos más prometedores para acelerar la transición hacia energías limpias en sectores intensivos en consumo energético como el transporte, la industria y la minería. Gracias a su producción a partir de energías renovables, este combustible permite reducir emisiones de CO₂, habilitar nuevas cadenas productivas y atraer inversión tecnológica. En el marco del Día Internacional de las Energías Limpias, el Perú avanza en bases regulatorias y proyectos que buscan desarrollar este nuevo mercado energético.

La producción de hidrógeno verde se apoya en la electrólisis del agua utilizando energía renovable, lo que lo convierte en una alternativa estratégica para reducir costos ambientales y cumplir metas de descarbonización. En este contexto, el país comienza a integrarse a una tendencia global que impulsa soluciones energéticas sostenibles y competitivas.

Marco normativo y avances regulatorios

“El país ha dado pasos concretos hacia su adopción. En marzo de 2024 se promulgó la Ley N.° 31992, Ley para la Promoción del Hidrógeno Verde, que establece lineamientos para impulsar su investigación, producción, comercialización y uso en distintas industrias”, explicó Cristóbal Monzó, ingeniero de desarrollo de Quempín.

La norma busca posicionar al hidrógeno como una alternativa viable para la transición energética, al tiempo que fortalece la competitividad del sector productivo peruano y lo integra a los estándares internacionales de descarbonización. Este marco legal constituye un primer paso clave para atraer inversión, desarrollar capacidades tecnológicas y generar confianza en el mercado.

Potencial renovable como ventaja estratégica

Las condiciones locales representan una ventaja relevante para el desarrollo del hidrógeno verde. De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), las energías renovables ya representan alrededor del 54 % de la generación eléctrica nacional, con un aporte predominante de la hidroelectricidad y un crecimiento sostenido de las fuentes solar y eólica.

Este componente es fundamental para producir hidrógeno verde a gran escala, especialmente en regiones con alta radiación solar, como el sur del país. En estas zonas se evalúan oportunidades para integrar parques solares con infraestructura de electrólisis, lo que permitiría una producción eficiente y competitiva.

Proyectos en marcha y participación del sector privado

El interés por el hidrógeno verde ya se refleja en proyectos concretos. En Arequipa, se impulsa la evaluación ambiental de una iniciativa de más de USD 11 200 millones, orientada a la producción de hidrógeno verde y derivados como amoníaco limpio. El proyecto integra electrólisis, generación solar y desalación de agua de mar, lo que evidencia una visión industrial de gran escala.

A ello se suma el interés del sector minero, donde cerca del 80 % de las compañías operativas en el país evalúan el uso de hidrógeno verde para reducir emisiones y optimizar procesos logísticos y energéticos. Este enfoque responde a la creciente exigencia de cumplir con estándares globales de sostenibilidad y reducir la huella de carbono de sus operaciones.

Una oportunidad económica y ambiental para el país

“Perú tiene condiciones para posicionarse como un nodo energético en Sudamérica en la próxima década. La combinación de potencial renovable, incentivos normativos y demanda de sectores estratégicos podría abrir una nueva etapa industrial vinculada a la transición energética”, sostuvo Monzó.

El impulso al hidrógeno verde no solo representa una mejora ambiental, sino también una oportunidad económica con impactos en empleo, innovación y atracción de capitales orientados a la sostenibilidad. En este escenario, el desarrollo de energías limpias se perfila como un eje clave para diversificar la matriz energética y fortalecer la competitividad del país a largo plazo.

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