Ocho de cada diez universitarios presentan problemas visuales por uso prolongado de pantallas

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Lima, enero de 2026.- El uso intensivo de dispositivos digitales se ha convertido en un factor determinante para la salud visual de los universitarios. Un estudio reciente advierte que ocho de cada diez estudiantes universitarios presentan síntomas asociados al síndrome de visión por computadora (SVC), una condición que genera molestias oculares y afecta de forma directa el rendimiento académico y laboral.

La investigación revela que el SVC se manifiesta a través de síntomas como lagrimeo constante, ojo seco, visión borrosa, sensibilidad a la luz, picazón y dificultad para enfocar, especialmente tras largas jornadas frente a pantallas. Aunque este problema alcanza a distintos grupos etarios, los universitarios figuran como el segmento más vulnerable a nivel global, con una prevalencia superior al 50 %, de acuerdo con el estudio desarrollado por la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) en colaboración con instituciones públicas y privadas.

El análisis, basado en una revisión sistemática de 103 estudios científicos que involucraron a 66 577 participantes, confirma que el impacto del SVC no es homogéneo. Uno de los hallazgos más relevantes es la mayor incidencia en mujeres, quienes registran una prevalencia del 71,4 %, frente al 61,8 % observado en hombres. Esta diferencia sugiere la existencia de factores biológicos, conductuales o de exposición que requieren una evaluación más detallada en futuras investigaciones.

Además, el fenómeno presenta variaciones significativas según la región. En América Latina, el 66,6 % de los casos reportados corresponde a universitarios con síntomas de SVC. Sin embargo, las cifras son aún más elevadas en otras zonas del mundo: África alcanza un 71,2 %, mientras que Asia registra un 69,9 %, según datos recopilados en diversos trabajos académicos internacionales. Estas estadísticas refuerzan la dimensión global del problema y evidencian que el avance de la digitalización educativa no ha ido acompañado de estrategias preventivas suficientes.

Otro grupo identificado como especialmente vulnerable es el de los usuarios de lentes de contacto. La revisión señala que el 73,1 % de quienes utilizan este tipo de corrección visual experimenta problemas oftalmológicos relacionados con el SVC. Los autores explican que “la presencia de un lente de contacto produce alteraciones en el lagrimal y genera molestias en zonas aledañas”, lo que incrementa el riesgo de desarrollar síntomas persistentes. Por este motivo, recomiendan considerar a estos estudiantes como un grupo de alto riesgo, que requiere controles oftalmológicos más frecuentes y específicos.

El impacto del síndrome de visión por computadora va más allá de la incomodidad física. Los investigadores subrayan que las molestias visuales influyen de manera directa en la productividad académica y laboral, al dificultar la concentración, prolongar los tiempos de lectura y aumentar la fatiga general. En un contexto en el que la educación superior depende cada vez más de plataformas virtuales, clases híbridas y trabajo autónomo frente a pantallas, el SVC se perfila como un desafío de salud pública emergente.

Si bien algunos estudios han propuesto soluciones como el uso de gafas con filtro de luz azul o el consumo de suplementos nutricionales, la evidencia científica disponible aún no es concluyente respecto a su efectividad real. Los autores advierten que estas alternativas no deben considerarse soluciones definitivas y que su uso debe evaluarse con cautela.

Ante este escenario, la investigación enfatiza la prevención como la estrategia más eficaz a corto y mediano plazo. Entre las recomendaciones implícitas se encuentra la necesidad de desarrollar nuevas estrategias de cuidado visual, promover pausas activas durante el uso de pantallas y fomentar hábitos saludables que reduzcan la exposición prolongada sin descanso. Asimismo, se plantea la importancia de ampliar las investigaciones en grupos específicos, con el objetivo de identificar patrones de mayor prevalencia y diseñar intervenciones más focalizadas.

El estudio fue desarrollado por Vicente Benites Zapata, catedrático de la USIL, junto con Fabricio Ccami Bernal, David Soriano Moreno, Milton Romero Robles, Fernanda Barriga Chambi, Kimberly Tuco, Sharong Castro Díaz, Janeth Núñez Lupaca, Josmel Pacheco Mendoza y Tomás Gálvez Olórtegui, quienes coinciden en que el avance tecnológico en la educación debe ir acompañado de una mayor conciencia sobre la salud visual.

En un entorno universitario cada vez más digital, el síndrome de visión por computadora se consolida como una señal de alerta que exige acciones preventivas, investigación continua y una mirada integral sobre el bienestar de los estudiantes.

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