2 a 3 tazas de lácteos al día mejoran la calidad de la dieta infantil

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Lima, febrero de 2026.- El bajo consumo de lácteos es uno de los factores que sigue influyendo en las brechas nutricionales de niños y adolescentes en el país. En un contexto donde la calidad de la dieta infantil continúa siendo un desafío para familias y especialistas, fortalecer la presencia de alimentos con alta densidad de nutrientes se vuelve prioritario, especialmente en etapas de rápido crecimiento y desarrollo.

Diversos estudios coinciden en que la niñez y la adolescencia son periodos críticos desde el punto de vista nutricional. Durante estas etapas, las necesidades de vitaminas y minerales por kilocaloría consumida son más altas que en la adultez, debido al crecimiento corporal, el desarrollo óseo y los cambios fisiológicos propios de la edad. En ese escenario, los lácteos ocupan un rol relevante por su aporte concentrado de nutrientes esenciales.

La recomendación de consumo diario de lácteos

En el marco del Primer Congreso de Nutrición Láctea en Perú (Nutrilact), la especialista Heather A. Eicher-Miller, PhD y profesora de Ciencia de la Nutrición de la Universidad Purdue, explicó que el consumo de 2 a 3 tazas de lácteos al día, ajustado según el nivel de kilocalorías, forma parte de las recomendaciones nutricionales internacionales para contribuir al cumplimiento de requerimientos esenciales en niños y adolescentes.

Según detalló, los infantes demandan más nutrientes por unidad de peso corporal que los adultos. Esta necesidad se intensifica durante la adolescencia, cuando el crecimiento acelerado incrementa los requerimientos de calcio, vitamina D y otros micronutrientes clave para la formación de huesos y tejidos.

“Los lácteos aportan una alta cantidad de nutrientes por kilocaloría en comparación con otros grupos de alimentos, lo que los posiciona como una herramienta relevante para mejorar la densidad nutricional de la dieta”, señaló la especialista durante su presentación.

Densidad nutricional y biodisponibilidad

Uno de los aspectos que diferencia a los lácteos de otros alimentos es su alta biodisponibilidad de minerales, es decir, la facilidad con la que el organismo puede absorber y utilizar los nutrientes que contienen. En el caso del calcio, por ejemplo, los productos lácteos permiten una mejor absorción frente a diversas fuentes vegetales, cuya fibra u otros compuestos pueden dificultar este proceso.

Este factor resulta clave en dietas infantiles, donde no solo importa la cantidad de nutrientes ingeridos, sino también cuánto de esos nutrientes es efectivamente aprovechado por el organismo. Una dieta con baja biodisponibilidad puede aparentar ser suficiente en papel, pero resultar deficitaria en la práctica.

Nutrientes críticos en la dieta infantil

De acuerdo con la evidencia presentada, en la alimentación diaria de niños y adolescentes no se alcanzan con frecuencia nutrientes como la vitamina D, el calcio, el potasio, el magnesio y la colina. Estas carencias pueden tener efectos a largo plazo en la salud ósea, el desarrollo muscular y el funcionamiento metabólico.

Eicher-Miller explicó que, al analizar el denominado “patrón dietético saludable al estilo estadounidense”, se observa que, si se eliminan los lácteos, no se cumplen siete recomendaciones de vitaminas ni la mayoría de cinco minerales en la mayor parte de los niveles de kilocalorías evaluados. Este hallazgo evidencia la dificultad de cubrir ciertos requerimientos nutricionales sin la inclusión de este grupo de alimentos.

Un aporte clave en etapas de crecimiento

En países como Perú, donde persisten desigualdades en el acceso a dietas balanceadas, asegurar alimentos con alto valor nutricional cobra aún mayor relevancia. La inclusión regular de lácteos puede contribuir a cerrar brechas de nutrientes en etapas críticas del desarrollo, siempre como parte de un patrón alimentario variado y equilibrado.

Fortalecer la calidad de la dieta infantil no depende de un solo alimento, sino de asegurar combinaciones adecuadas que cubran los requerimientos diarios. En ese contexto, los lácteos representan una opción accesible y eficiente para apoyar el crecimiento y el desarrollo saludable de niños y adolescentes.

Garantizar una nutrición adecuada desde edades tempranas no solo impacta en el presente, sino que sienta las bases para una mejor salud en la vida adulta, reforzando la importancia de decisiones alimentarias informadas y sostenibles en el tiempo.

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