Automedicación en parasitosis infantil pone en riesgo la salud

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Lima, mayo de 2026.- La automedicación parasitosis infantil puede provocar anemia, desnutrición y afectar el crecimiento y desarrollo de los niños, advirtió el Ministerio de Salud, a través de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid). El uso de antiparasitarios sin indicación médica, alertaron las autoridades, no solo puede ocultar los síntomas, sino también retrasar el diagnóstico y dificultar la eliminación completa del parásito.

La parasitosis es una condición frecuente en la infancia y, aunque tiene prevención y tratamiento, su manejo inadecuado incrementa el riesgo de complicaciones. En el primer nivel de atención, los especialistas observan que muchos padres recurren a medicamentos por cuenta propia ante molestias gastrointestinales comunes, una práctica que puede resultar contraproducente cuando no se identifica el tipo específico de parásito ni se sigue el esquema terapéutico correcto.

Riesgos de tratar sin diagnóstico médico

Según Digemid, no todos los antiparasitarios actúan igual ni están indicados para las mismas infecciones. Administrarlos sin evaluación clínica puede generar una falsa sensación de mejoría, mientras el parásito persiste y continúa afectando la absorción de nutrientes esenciales. En niños, esta situación se traduce en déficits nutricionales, mayor susceptibilidad a infecciones y alteraciones en el crecimiento.

El tratamiento debe ser el adecuado según el tipo de parásito. Por eso, es importante seguir exactamente lo que indica el médico, respetar la dosis y completar el tratamiento, aunque el niño se sienta mejor. Solo así se elimina completamente el parásito y se evita que regrese”, explicó la especialista Rosa López, citada por el sector Salud.

Por qué completar el tratamiento es clave

Interrumpir el tratamiento antes de tiempo o ajustar la dosis “a ojo” favorece recaídas y reinfecciones. Además, puede contribuir a fallas terapéuticas, lo que obliga a tratamientos posteriores más prolongados o complejos. Los especialistas subrayan que, en determinados casos, el manejo debe extenderse a todos los miembros del hogar, ya que los parásitos se transmiten con facilidad y el abordaje familiar reduce la probabilidad de que la infección reaparezca.

Señales de alerta en la infancia

Los padres y cuidadores deben estar atentos a síntomas como dolor abdominal, diarrea, náuseas, falta de apetito y picazón en la zona anal, especialmente cuando se repiten o persisten. Ante estas manifestaciones, la recomendación es acudir al establecimiento de salud más cercano para una evaluación oportuna, que puede incluir exámenes de laboratorio y la prescripción del medicamento adecuado.

Prevención: hábitos que marcan la diferencia

La prevención es una herramienta fundamental para reducir la incidencia de parasitosis infantil. Las autoridades sanitarias recomiendan reforzar prácticas de higiene en el hogar y la escuela, así como el acceso a agua segura y alimentos bien manipulados.

Recomendaciones clave

  • No automedicarse ni administrar antiparasitarios sin receta.
  • Ante síntomas, consultar con un profesional de salud.
  • Lavarse las manos con agua y jabón antes de comer y después de ir al baño.
  • Hervir o filtrar el agua antes de consumirla.
  • Lavar adecuadamente frutas y verduras y evitar carnes crudas o mal cocidas.
  • Mantener las uñas limpias y cortas para disminuir la transmisión.

En caso de infección confirmada, se aconseja lavar sábanas, ropa interior y toallas con agua caliente, medida que ayuda a cortar el ciclo de contagio dentro del hogar.

Un llamado a la responsabilidad familiar

Desde el sector Salud se insiste en que adquirir antiparasitarios sin supervisión médica puede poner en riesgo la salud de los menores y retrasar el diagnóstico y la eliminación del parásito. La evaluación profesional permite definir el tratamiento correcto, proteger el estado nutricional del niño y asegurar su desarrollo integral.

La automedicación parasitosis infantil es una práctica evitable. Informarse, acudir a los servicios de salud y cumplir las indicaciones médicas son pasos decisivos para cuidar a la niñez y prevenir complicaciones que impactan a corto y largo plazo.

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