Amazonia: ¿es posible pensar en una nueva economía que conserve y regenere la selva?

Con casi 70 millones de hectáreas de selva, la Amazonía peruana cubre más de la mitad del territorio nacional, extendiéndose por Loreto, Amazonas, San Martín, Ucayali y Madre de Dios. Estas hectáreas son el hogar de una variedad extraordinaria de especies endémicas y otras en peligro de extinción y cuenta con la diversidad más amplia de flora del mundo.

El pulmón del mundo es reconocido también por los minerales e hidrocarburos que se encuentran en sus tierras y que la ponen en constante peligro. De hecho, el Perú ocupa el primer lugar en la lista de países amazónicos con mayor superficie destinada a actividades petroleras: 84%, incluyendo las áreas con posibles reservas de hidrocarburos. Asimismo, la minería ilegal invade los bosques poniendo en riesgo a la flora y fauna, así como a las comunidades que viven en la selva peruana.

Otra de las principales amenazas para la Amazonía peruana es la deforestación. En 2020, Perú alcanzó los más altos niveles de deforestación en la historia del país, con un total de 203.272 hectáreas arrasadas, casi un 40% más que en 2019. Hoy en día, Perú se ubica en el quinto lugar con la mayor tasa de deforestación en el mundo y el tercero mayor en la Amazonía, detrás de Brasil y Bolivia. En total, Perú ha perdido más de 26.000 kilómetros cuadrados de selva desde el año 2001.

Sabina Zaffora, gerente de Sustentabilidad para Natura Latinoamérica Hispana, señala que lo que antiguamente llamábamos el pulmón verde, hoy necesita un respiro: “Estamos comprometidos desde hace más de 20 años a cuidar este vital ecosistema, las comunidades que los habitan y las miles de especies únicas que dependen de la selva. Sabemos que no hay futuro para las personas sin Amazonía Viva”.

Frente a este escenario, Natura ha logrado conservar 2 millones de hectáreas de selva, equivalente a 2.7 MM de canchas de fútbol. “Trabajamos con más de 40 comunidades y generamos ingresos para 8155 familias de la Amazonía. Se trata de crear una nueva economía que distribuya ingresos, comparta beneficios y reconozca el valor del conocimiento tradicional”, agrega Zaffora. La empresa brasileña de cosméticos activa y coordina redes de investigación que consideran el conocimiento local, nacional e internacional con enfoque en biodiversidad, manejo, agricultura sustentable y ecodiseño, apuntando al desarrollo de bioingredientes naturales y la innovación de productos. Gestión que se materializa en varias de sus líneas de productos, pero principalmente en Natura Ekos, que a través de la biocosmética regenerativa basa la creación de sus productos en la biodiversidad brasileña y presenta la función de cada bioactivo, promoviendo una conexión real entre sus usuarios y la naturaleza.

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