Cómo reorganizar una empresa hoy y prepararla para los desafíos del mañana

Hoy en día, cuando la innovación va en auge y la pandemia ha obligado a que muchas empresas renueven sus estrategias, resulta fundamental apostar por la innovación y procesos eficientes para lograr mantenerse en el tiempo.

De acuerdo con una encuesta realizada por el Banco Central de Reserva (BCR), el 64% de empresas locales encuestadas tuvo que innovar de alguna manera ante la pandemia, siendo la principal innovación los ajustes en los procesos para generar más eficiencias (31%).

Gabriel Dondero, Gerente regional de desarrollo de negocios de Visma Latam sostiene que, desde el comienzo de la pandemia, las empresas han estado sorteando imprevistos y haciendo ajustes sobre la marcha para operar con la mayor fluidez posible en medio de la adversidad. La “nueva normalidad” ha generado nuevos cuestionamientos como: “La estructura organizacional, ¿agiliza la respuesta ante los retos actuales o, por el contrario, se ha convertido en un grillete que no permite deja avanzar?”.

Entonces, ¿Las empresas necesitan reestructurarse?

Gabriel Dondero, señala que “Tanto reestructurar como reconfigurar tienen un mismo objetivo en común: impulsar la innovación y el desempeño financiero de la empresa pese a los vaivenes del mercado, Y si bien ambas son absolutamente necesarias, ninguna es infalible ni mucho menos definitiva”

Asimismo, según el experto de Visma Latinoamérica existen 4 acciones para ayudar a los líderes a estructurar mejor sus organizaciones y adaptarlas al futuro:

1. Aplanar radicalmente la estructura. Minimiza el número de capas para mejorar la velocidad de respuesta. Esto indica que las empresas más ágiles cuentan con solo 3 capas y que incluso las más grandes no deberían tener más de 6.

2. Construir una red de equipos flexible y dinámica. Las organizaciones deben ser capaces de armar equipos de una forma efectiva para abordar cualquier problema y luego poder re-adaptarlos frente a cambios que se generen a su alrededor.

3. Empoderar a toda la empresa. Asegurarse que todas las voces sean escuchadas, pero tener una especial atención a las personas que están en las primeras líneas (cerca del cliente). Ser capaces de asegurarse que estos trabajadores tengan voz y sean escuchadas. Hoy en día disponemos de muchas herramientas digitales para poder relevar esta información de manera rápida y eficiente. Eso dará acceso a la mejor información, lo que a su vez favorecerá la innovación.

4. Delegar derechos de decisión a los niveles más bajos. Empoderar a los colaboradores de las primeras líneas, asegurarse de que sepan cuáles son sus roles, responsabilidades y derechos para tomar decisiones oportunas y efectivas. En donde, los mandos medios ganarán dos beneficios importantes, por un lado, motivar al personal de primeras líneas gracias a la confianza depositada en ellos por las nuevas tareas delegadas. Y por otro lado, liberar su tiempo para poder enfocarse en temas más estratégicos y no tan operativo, siendo “uno de los elementos más importantes en una organización pospandémica”, destaca Gabriel Dondero

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