El presidente Biden debería eliminar gradualmente los combustibles fósiles y animar a otros Gobiernos a que hagan lo mismo

Ante el comienzo mañana de la Cumbre del Clima organizada por el presidente estadounidense Joe Biden, Greenpeace espera que aproveche esta oportunidad para anunciar la eliminación gradual de los combustibles fósiles en Estados Unidos y animar a otros Gobiernos a hacer lo mismo. Esto incluye poner fin a todas las subvenciones directas e indirectas a este tipo de combustibles.

Para la organización ecologista, esta cumbre, que comienza mañana (Día de la Tierra) y durará dos días, no puede convertirse en otro foro de promesas vacías: la acción climática real requiere una rápida eliminación de los combustibles fósiles en el país y en el resto del mundo, un paso fundamental hacia la creación de un planeta justo, seguro y pacífico. Los Gobiernos deben reducir las emisiones absolutas en el sector de los combustibles fósiles para 2030, en el camino hacia las cero emisiones.

Sin embargo, Greenpeace señala que la Unión Europea (UE) parece estar más preocupada por su “buena” presencia en la cumbre climática de Biden que por adoptar las respuestas necesarias ante la emergencia climáticaEl acuerdo al que ha llegado la UE esta mañana tras 14 horas de reunión entre el Parlamento, la Comisión y el Consejo para la ley climática europea sigue dando la espalda a las recomendaciones científicas para no superar el 1,5 ºC. La UE propone un objetivo de reducción de las emisiones en 2030 del 52,8% real respecto a 1990 (55% neto), muy lejos del 65% que sería necesario para evitar los peores impactos del cambio climático. El acuerdo tampoco pone fin a las subvenciones a los combustibles fósiles.

La cumbre de Biden en el Día de la Tierra tiene que hacer historia. Hacemos un llamamiento a los líderes políticos para que se liberen del yugo de la industria de los combustibles fósiles y hagan lo que sea necesario para proteger a las personas y al planeta de la emergencia climática. Las reuniones de alto nivel no tienen sentido a menos que deriven en acciones concretas, como leyes y regulaciones para eliminar gradualmente los combustibles fósiles, terminar con la deforestación e impulsar la restauración de la naturaleza a gran escala. Nuestra supervivencia depende de ello”, ha señalado Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace Internacional.

A la cumbre están invitados 40 jefes de Estado y de Gobierno, entre los que se encuentra Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español. Para la organización ecologista, no basta con aprobar una ley de cambio climático; es necesario asumir compromisos mucho más ambiciosos, basados en las recomendaciones científicas, para asegurar que nuestro país hace todo lo que debe para contribuir al esfuerzo mundial de limitar el calentamiento global a 1,5 ºC. Eso incluye acelerar la transición energética para dejar atrás los combustibles fósiles y lograr cuanto antes un sistema energético 100% renovable, eficiente, inteligente y democrático.

Esta cumbre es un momento clave para que los Gobiernos y las empresas dejen de “fingir” que toman medidas climáticas, como “compensar” la contaminación reclamando reducciones de emisiones en otros lugares cuando deberían estar reduciendo las emisiones en su origen.

“Necesitamos acciones reales sobre el clima, no soluciones falsas”, ha insistido Tatiana Nuño, responsable de la campaña de Cambio Climático de Greenpeace España: “Los mayores emisores deben priorizar las necesidades de las comunidades más vulnerables a la crisis climática con apoyo financiero, tecnológico y humanitario. Las naciones que enfrentan amenazas existenciales por los impactos climáticos a menudo tienen una menor influencia y han sufrido las consecuencias de la opresión económica y ambiental”.

Los Gobiernos deben poner fin a todas las subvenciones directas e indirectas, las exportaciones y las inversiones extranjeras en la industria de los combustibles fósiles. Ese dinero público podría liberarse para apoyar los esfuerzos de vacunación a nivel mundial e invertir en una recuperación global tras la COVID-19 que integre una transición justa lejos de los combustibles fósiles liderada por los trabajadores y las comunidades afectadas. Los Gobiernos deben crear programas de empleo para garantizar una transición justa para los trabajadores de la energía y las comunidades.

Liderazgo climático de Estados Unidos

Es el momento de Joe Biden. Para mostrar su verdadero compromiso con la lucha contra el cambio climático, el presidente estadounidense debería comprometerse a reducir las emisiones absolutas en un 70% desde los niveles de 2005 para 2030 en línea con los objetivos del Acuerdo de París.

Greenpeace recuerda que Estados Unidos es uno de los países que más ha contribuido a la emergencia climática, además de ser la nación más rica del mundo, por lo que no puede eludir su responsabilidad: es hora de que su Gobierno lidere finalmente la acción climática.

Para ello, Biden debería replantearse su relación con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro: es imposible proteger la selva amazónica y sus habitantes enviando apoyo financiero al Gobierno de Bolsonaro, responsable de la tasa más alta de deforestación amazónica de la historia y de flagrantes violaciones de derechos humanos.

“Para ser un verdadero líder del clima, Biden tiene que mostrar su compromiso de abordar la salud pública, la desigualdad racial y las crisis climáticas entrelazadas de hoy. Eso significa reducir drásticamente la contaminación por CO2 en Estados Unidos, iniciando la transición de los combustibles fósiles ahora, al tiempo que se garantiza que ningún trabajador o comunidad se queda atrás”, ha concluido Janet Redman, directora de la campaña de Clima de Greenpeace USA.

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