6 Reglas de Oro para el cuidado del riñón

El 11 de marzo es el Día Mundial del Riñón. Esta fecha busca generar conciencia entre la población sobre la importancia de tener hábitos saludables que prevengan el desarrollo de diversas enfermedades renales. El doctor Augusto Saavedra, nefrólogo de la Clínica Ricardo Palma, brinda algunas recomendaciones para cuidar nuestra salud renal.

  1. Siga una dieta balanceada, baja en sal. Evite comidas procesadas, en especial, embutidos. Opte por un régimen nutricional saludable rico en frutas y verduras. Disminuya el consumo de azúcar refinada y de harinas, a fin de mantener regulada el nivel de glucosa en sangre.
  2. Hidrátese lo suficiente a lo largo del día. No hay una cantidad fija para toda la población, esto depende de la constitución física de cada persona y de alguna manera de la estación del año en que estemos. La ingesta de 2 litros de agua al día puede ser suficiente, pero hay que entender que esto incluye frutas, verduras, infusiones, etc.
  3. Proteínas con moderación. El exceso de proteína puede afectar seriamente los riñones. Los adultos deben comer 1 gramo de proteína efectiva por kilo de peso ideal (de acuerdo a la talla). En cambio, los niños y adolescentes en crecimiento pueden ingerir hasta 1.5 gramos de proteínas por kilo.
  4. Mantener un peso ideal. Es muy importante evitar el sobrepeso y la obesidad para gozar de buena salud. La práctica regular de ejercicios es fundamental para combatir la acumulación de grasa.
  5. Evitar el mal uso de medicamentos. La automedicación es muy peligrosa puede poner en riesgo nuestra salud y hasta causar daños permanentes en los órganos. Si te sientes enfermo, solicita la orientación de un médico. Hoy en día, las consultas presenciales no son la única alternativa, también existen canales virtuales.
  6. Exámenes preventivos. No debemos esperar a sentirnos mal para realizarnos un control de rutina. Un examen de orina completa- de la primera muestra de la mañana- y un examen de sangre para analizar el nivel de creatinina nos ayudan a identificar de manera precoz alguna alteración del funcionamiento de los riñones. Dependiendo de los resultados de las pruebas, el especialista puede solicitar análisis más completos de orina, sangre e imágenes.
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