Cuatro aportes de los lácteos en la alimentación del adulto  mayor

Los lácteos son alimentos necesarios para la salud de las personas, en especial de los adultos mayores, debido a que aportan calcio, fosforo, magnesio, vitaminas A y D, y nutrientes esenciales, como proteínas de alto valor biológico, fundamentales para evitar la pérdida de músculo y el deterioro del sistema inmunológico.

La Federación Panamericana de Lechería (FEPALE) indica que las cantidades exactas que debe consumir un adulto mayor oscilan entre 1.000 y 1300 mg de Calcio, por lo que recomienda incluir en su dieta diaria dos a tres porciones de lácteos, tales como leche, yogurt y/o quesos.

Además, Rafael Cornes, Coordinador Campaña ¡Sí a la Leche! de FEPALE señala cuatro aportes importantes que brindan los lácteos en la alimentación del adulto mayor:

  1. Contiene triptófano. – Es un aminoácido esencial que estimula la producción de serotonina, hormona que produce relajación, bienestar y somnolencia una condición favorable para las personas de la tercera edad, quienes suelen presentar alteraciones en el sueño y/o ansiedad.
  2. Previene la osteoporosis. – Se cree que la osteoporosis en una consecuencia normal del envejecimiento, pero la verdad es que es una enfermedad degenerativa resultado del descuido y poco consumo de calcio a lo largo de nuestra vida, principalmente en la adolescencia, donde se completan los depósitos de calcio, necesarios para el pico de masa ósea. Por ello, se recomienda una alimentación balanceada rica en calcio, cuya mejor fuente son los lácteos.
  3. Buen aporte de proteína de alta calidad: En la etapa adulta, a veces resulta difícil masticar ciertos alimentos sólidos, que contienen proteína animal como la carne y por ello se reduce su consumo. Una taza o 240 ml de leche aporta 8 gramos de proteína que el cuerpo necesita. El consumo de este tipo de proteínas minimiza la sarcopenia, pérdida de masa muscular que se da muy frecuentemente a esta edad.
  4. Mejora la digestión y el tránsito intestinal: El envejecimiento es un factor que se asocia a problemas como el estreñimiento. Los lácteos contienen ácido butírico, un ácido graso que favorece el desarrollo de bacterias benéficas, que mejoran el tránsito intestinal y refuerzan el sistema inmunológico.
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